PRINTspiration Stories: Rafael Adame
Fecha: 2026-04-10
Autor: James Gatica
De la serigrafía familiar a la ingeniería del color y de la maquinaria de offset.
A los 18 años, Rafael Adame no imaginaba que el negocio familiar de serigrafía sería el punto de partida de una carrera que lo llevaría desde la producción artesanal hasta la venta técnica de maquinaria alemana de alto nivel. Lo que comenzó como trabajo en el taller familiar terminó convirtiéndose en una vocación profunda por las artes gráficas y por comprender la industria desde todos sus ángulos: manual, industrial, técnico y comercial.
“Todo inició hace 12 años”, resume. Hoy, con 30, su recorrido refleja una evolución constante.
En sus primeros años, Rafael trabajó imprimiendo licencias para grandes marcas como Disney, Looney Tunes, Barbie y Cars. La serigrafía era el corazón del negocio: la impresión textil de prendas que luego llegaban a tiendas en todo México.
A los 23 años dio un salto decisivo al integrarse como jefe de producción en Vertical Knits, una de las plantas de fabricación de prendas más importantes del país. Se convirtió en el jefe más joven del equipo y pasó de la serigrafía manual a la operación industrial, coordinando hasta 40 personas y múltiples máquinas automáticas que producían para marcas como Nike, Patagonia y Converse.
Ese entorno lo impulsó a formalizar su perfil como ingeniero industrial e involucrarse en procesos de certificación conforme a estándares internacionales. Fue allí donde entendió que la industria gráfica no es solo creatividad, sino también precisión, eficiencia y procesos.
Emprender, exportar y volver a empezar
Antes de la pandemia, Rafael cofundó Blue B en alianza con Agriexport, un proyecto enfocado en prendas sustentables tejidas con hilos reciclados. Desde Yucatán comenzaron a exportar a Estados Unidos y sus productos llegaron a tiendas como Target. También desarrollaron colaboraciones con artistas como Mr. Pig, integrando diseño, música y textil.
La pandemia frenó el proyecto y lo obligó a empezar de cero. “Desprenderte de tu núcleo familiar y apostar por una nueva etapa da miedo, pero cuando lo superas obtienes conocimiento y experiencia”, reflexiona. Regresó a la Ciudad de México y entró al mundo del offset desde la fabricación de tintas, profundizando en la teoría del color y en los procesos de impresión hoja a hoja.
Tecnología alemana y visión global
Su siguiente salto lo llevó a Manroland, fabricante alemán de maquinaria offset con más de un siglo de historia. Allí combina ventas técnicas, capacitación y asesoría especializada, tras formarse en Alemania y España en procesos de maquinaria y consumibles.
Nuevamente, fue el más joven del equipo. Pero esa constante, rodearse de profesionales con más experiencia, ha sido parte esencial de su aprendizaje.
Hoy, Rafael no solo ve su carrera como un crecimiento personal, sino también como una responsabilidad hacia las nuevas generaciones. “La industria les va a dar todo, pero hay que darse la oportunidad. Es un sector complejo y exigente, pero profundamente satisfactorio”.
FESPA como punto de encuentro
Rafael guarda un aprecio especial por FESPA. Fue la primera feria de impresión en la que participó, primero como visitante y luego durante cinco años como expositor. Para él, es el espacio donde la industria se muestra en vivo: demostraciones, capacitación, tecnología y conversación.
“Es donde realmente puedes enseñar lo que estás haciendo hacia el mundo”, afirma. Y también donde estudiantes y nuevos talentos pueden descubrir que las artes gráficas no son solo impresión, sino también moda, publicidad, diseño, ingeniería y comunicación.
En una industria que imprime lo que vestimos, lo que leemos y lo que consumimos, Rafael cree que el futuro depende de algo simple pero poderoso: abrirse al aprendizaje constante y apostar por crecer en un sector que combina arte e industria como pocos.